Cual ha sido mi sorpresa cuando he visto el blog y veo... ¡que ya sois 200 seguidores! No me lo podía creer. Muchas gracias a todos los que me seguís y también a los que no me seguís pero de vez en cuanto me leéis. ¡Todos sois importantes!

Sueño de amor

Me levanto del suelo y entro en el salón, donde se encuentra la puerta de entrada a esta pequeña casa de madera en medio de la montaña. En medio de la nada. Abro la puerta y, aún descalza y con el fino pijama de algodón, camino lo más rápido que mis pies me permiten por encima de la fría nieve. Grito su nombre lo más fuerte que puedo. Lo busco desesperadamente por todo los lugares que puedo, que no son muchos. Me froto las manos con fuerzas para que no se me congelen. Mis pies descalzos comienzan a ponerse blancos, ya que la sangre casi no me llega a las extremidades. Respiro con dificultad, pero no me rindo. No, no puedo. Tengo que encontrar a Marco.
—¡Marco! —sigo gritando.
Mi voz comienza a romperse. Intento gritar, pero se me ha ido la voz. Las lágrimas ahora fluyen por mis ojos a mayor velocidad, como si de una gran cascada se tratase.
Después de casi una hora buscando desesperadamente al chico que me ha dejado y se ha largado de la casa sin explicación alguna, me rindo. Vuelvo la cabeza hacia atrás para buscar el camino de vuelta, pero la pequeña casita de madera ya no se ve. Busco mis pasos en la nieve, pero han desaparecido. Me siento sobre mis piernas. Mi trasero comienza a congelarse. No me puedo rendir ahora. Yo soy fuerte. Me dispongo a levantarme, pero mis piernas no me lo permiten. Me levanto los pantalones de pijama para observarlas. No, esto no me puede pasar. ¿Por qué a mí? Mis piernas han pasado de estar blancas a estar moradas. Me las toco, pero no me siento nada. Me pellizco. Nada. Me arrastro por la nieve hacia ningún sitio. Intento gritar socorro, pero mi voz sigue sin funcionar. No puedo aguantar más. No duraré mucho más tiempo con vida. Mis últimos minutos me gustaría pasarlos acompañada por Marco. ¿Dónde estará? ¿Por qué se habrá ido?
Mi vista comienza a nublarse. ¿Qué me pasa ahora? ¿Me estoy quedando ciega? Esto no puede pasarme a mí. Cada vez veo menos hasta que, unos minutos más tarde, mi sentido de la vista desaparece por completo. Negro, ahora todo está negro para mí. De todas maneras, ¿para qué quiero mi vida si no la comparto con él?
Me desplomo en el suelo.
Me despierto. Estiro el brazo hacia el otro lado de la cama y toco el musculoso cuerpo de Marco. Abro los ojos y observo su cuerpo. Comienzo a besarle la espalda. Se despierta abriendo poco a poco los ojos. Me lanza una mirada cariñosa.
—Buenos días, cariño.
—Buenos días, Marco.
Le doy un beso en los labios.
Todo ha sido un simple sueño. Una pesadilla.
Marco se levanta y bordea la cama. Coge una silla de ruedas, que está junto a mi mesilla de noche, y la pone junto a la cama. Entonces me acuerdo de mis piernas amputadas. Inexplicablemente las lágrimas chorrean por mis mejillas. Al verme, Marco se abalanza sobre mí y me besa. Me seca con su pulgar las lágrimas de mis ojos y me ayuda a sentarme en la silla de ruedas.
Con mis manos giro las ruedas hasta llegar a la cocina. Me pongo junto a la mesa. Miro por la ventana: todo es igual. Estamos en la pequeña casa de madera en medio de la nevada montaña. Marco se sienta a la mesa y me extiende una taza de café. Ese olor a café...
—Te quiero —me susurrá.
—Yo también te quiero.
Me despierto. Me vuelvo en la cama y busco su cuerpo, pero no lo encuentro. Me levanto y observo mi habitación: es una estancia más bien pequeña, con una cama individual pegada a la pared. Me miro las piernas: están ahí. Todo ha sido un sueño. Absolutamente todo. ¡Todo!
Me miro en el espejo de la habitación. Mejor dicho me observo: tengo sobrepeso y soy bastante fea. Se podría decir que soy el patito feo en medio de un lago lleno de cisnes. Y seguramente nunca seré ninguno de ellos. Ojalá encontrase un chico como Marco: que me quiere no por como soy físicamente, sino por mi corazón. Le da igual que tenga una pierna, dos o ninguna. Únicamente se fija en el interior de la persona. Pero ese tipo de chicos no existen. Únicamente cobran vida en los más profundos sueños. Empiezo a llorar desesperadamente.
Fin.
¿Qué te ha parecido? ¿Te ha gustado? Comenta ^_^
Muchas felicidades!!
ResponderEliminarDespués si tengo algo más de tiempo me paso y leo el relato y comento mejor :)
Un beso!
Muchas gracias. Y espero que después tengas tiempo para leer el relato ^^
EliminarBesos1!
¡Felicidades por los 200 seguidores!
ResponderEliminarD: Que triste tu relato. Es verdad, a veces las cosas bonitas sólo cobran vida en los sueños.
Besos :D!
Muchas gracias. Y es verdad que las cosas bonitas solo cobran vida en los sueños...
EliminarBesos!!
Muchísimas felicidades! El relato es precioso. lo de un sueño dentro de otro y luego una realidad completamente diferente no me lo esperaba. Una historia gratificante y fresca.
ResponderEliminarBesos
Muchas gracias por tus felicitaciones, y también gracias por tu comentario acerca del relato, porque me has sacado una sonrisa al leerlo ^^
EliminarBesos!!
Felicidades por los seguidores y muy buena historia, me ha gustado mucho, de veras.
ResponderEliminarUn saludo y besos,
Muchas gracias por la felicitación. Vuestros comentarios sobre mis relato me ayudan a seguir adelante con mucho ánimo.
EliminarBesos ^^
P.D: Espero que mañana os paséis por el blog, porque hay sorptesita.
Muchas felicidades por estos seguidores ;) besos
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